Gangsters come from Gràcia

Hace tres semanas aproximadamente se inauguraba la exposición “Gangsters come from USA”, un proyecto personalísimo de Miquel Cazaña.

Conocí a Miquel hace unos años a través de un buen amigo. Miquel sorprende tanto por su larguísima trayectoria como por su humildad. En aquel entonces ya estaba ilustrando los menús de Santi Santamaría. Pero lo que siempre me ha llamado la atención de su obra ha sido su personalísima visión de las escenas contemporáneas donde hombres y mujeres interactúan con el arte en cualquiera de sus dimensiones.

En toda su joven aunque extensa producción no faltan bailes, pianos, actuaciones, atriles… Ahora son los fotogramas los que toman el relevo, pero sin perder uno de los aspectos más característicos de la obra del artista: las luces y las sombras que envuelven no sólo a los artistas, sinó a los representados y a otros humanos cualquiera.

¿Qué te llevó a la serie “Gangsters come from USA”? ¿Cuánto tiempo llevas trabajándola?

El tema del cine negro me rondaba por la cabeza desde hacía un par o tres de años. Me gusta trabajar un tema durante un tiempo, haciendo algo parecido a un trabajo de investigación. La primera exposición fue sobre el fenómeno de la inmigración en Barcelona, enfocado desde el punto de vista de un ciudadano de a pie que observa y dibuja; como un cuaderno de viaje pero en mi propia ciudad. La segunda fue sobre el mundo de la música. También con muchos apuntes tomados al natural, aunque esa exposición fue más genérica que la primera, ya que te encontrabas desde una niña nómada bailando en el desierto de Thar (la había visto años antes en un viaje a la Índia) hasta una recreación de un concierto en el Palau de la Música.

Desde hacía tiempo que estaba barajando posibilidades para una exposición sobre el mundo del cine y la contundencia de muchas escenas del cine negro deambulaban en mi cabeza mientras las imaginaba desdibujadas, reinventadas con nuevos colores, recreadas y versionadas.

Hice un par de cuadros el año pasado mientras iba pensando si me sumergía de lleno en ello o no. Tenía dudas sobre el lugar en el cual exponer. Finalmente, en diciembre decidí que tiraba por aquí y que el Bar HDP era la mejor opción. Así que en enero me puse en serio.

¿Qué diferencia a esta exposición de tus otros trabajos?

El cine es una de mis aficiones. Nací en 1980. Los de esta generación tragábamos bastante tele. Además en mi casa el cine siempre ha gustado mucho y las conversaciones sobre películas y diálogos concretos han sido frecuentes en mi entorno familiar. En realidad, el cine es algo totalmente mágico para mí, una experiencia íntima con unas personas que parecen muy reales y cuyas historias, si están bien representadas, suelen ser difíciles de olvidar. Como pintor, creo que he bebido más del cine que de la propia pintura.

Así que, esta vez, la diferencia con las otras dos exposiciones es este carácter más de homenaje que tienen los cuadros. Además sale mucha figura humana (Lee Marvin, al Pacino, Marlon brando…), motivo al que no había dado tanta importancia en las otras dos exposiciones.

Podría decir que hay tres tipos de cuadros esta vez: los que son fotogramas concretos de escenas recreados a mi manera, otros que son montajes con varias escenas de la película y, los terceros, que son montajes completos, escenas inventadas inspiradas en una película. Pero más o menos todos tienen un estilo como de póster, de cartel o portada de película. Quizá esto es lo más distintivo de esta exposición.

¿Qué vínculos te parecen más interesantes entre la pintura, el grafismo, la ilustración… y el cine?

Toda mezcla entre disciplinas es siempre interesante y necesaria. Sería muy limitado pensar en disciplinas cerradas que no se tocan unas con otras, y más hoy día, con la variedad de medios de difusión que hay.

Alucino bastante con la creatividad que hay en los anuncios de televisión; hay muchos que son de una calidad artística brutal. Puedes ver un anuncio hecho con muñecos de plastilina o con recortables de papel y filmados con la técnica stop-motion (creando el movimiento a partir de fotografías), y el siguiente anuncio hecho en combinación de 3D y dibujo tradicional. Es inabarcable, un mercado que se reinventa constantemente.

Y en cine me ha sorprendido últimamente el trabajo que se hace en los títulos de crédito. Ya he visto algunas películas en las que lo más disfrutable era esto, los títulos de crédito, por el trabajo y la calidad artística que había en ellos.

Aunque ahora estoy muy centrado en la pintura, mi formación se encuentra en los campos de la publicidad y la ilustración. Así que me alegra que me preguntes por estos vínculos, ya que una de mis batallas ha sido intentar introducir la pintura en encargos de diseño gráfico, algo totalmente posible en muchos casos.

También hace tiempo que me voy interesando por el tema de la edición de video. Me apasiona la idea de poder conseguir el efecto de cuadros en movimiento; pintura y pinceladas en movimiento. Y existen varios programas con los que puedes conseguir ese efecto. Un cuadro es una imagen y está claro que te puede llegar a impactar mucho, pero si además esa imagen se mueve y le añades el enorme aliciente de la música y el sonido… Entonces el impacto que causas en el receptor queda multiplicado.

Me parece especialmente interesante que “Gangsters…” se exhiba en un bar como el que has escogido. ¿Tenías ya la idea que sería en un lugar como este? ¿En qué espacios expositivos tienes más experiencia? ¿Cuáles te gustan más?

Sí, tenía la idea de que sería el Bar Billar HDP dónde haría esta exposición. De hecho, creo que es básico adecuar el tema al espacio y a la gente que va a ocupar ese espacio. A veces hablo con gente que tiene prejuicios sobre las exposiciones en los bares o en otros espacios más alternativos. Piensan que, para un aficionado tiene un pase exponer en un bar, pero un pintor profesional tiene que exponer en una galería o en otro espacio supuestamente de más categoría. Hay muchas ideas preconcebidas en el mundo del arte.

A este bar iba de vez en cuando a jugar al billar, y a parte de que el lugar en general tiene un estilo americano (los billares en sí, hay una barra americana, la música…) cuando iba siempre estaba escuchando conversaciones sobre cine estadounidense entre los clientes que andaban por ahí. Que sí Tarantino está rodando una película del oeste, que si la serie The Wire es lo mejor que he visto nunca, que si El Padrino II es la mejor de las tres entregas… Además el dueño también es muy cinéfilo. Y para colmo es un ambiente nocturno, un bar de copas. Cosa que le pega mucho al tema.

Por todo esto era evidente que esta exposición casaba mejor aquí que en un centro cívico, donde se valora más una temática social como la exposición sobre la inmigración que comentaba antes. Y de hecho, he acertado: cada viernes y cada sábado cuando estoy por ahí siempre veo gente de pie dedicando un rato a la exposición. Intento escuchar qué se dicen entre ellos, otras veces me presento directamente. Pero la verdad es que está habiendo muchísimo feedback. Esto me llena. Es misión cumplida.

En cuánto a los distintos espacios, a decir verdad cualquier espacio me gusta para exponer mientras vea que puede tener afluencia de gente. Me entusiasma esta experiencia fortuita de la gente con la pintura. La exposición De Barcelona al Món, la primera de las tres que he hecho, estuvo casi dos años haciendo un itinerario por más de 15 lugares distintos de Barcelona. Centros cívicos, hospitales, polideportivos, colegios…. En ésa época pude observar que por esos espacios circula más gente que en muchos espacios destinados al arte específicamente (galerías, algunas salas de exposición de centros cívicos…), espacios a los que tienes que desplazarte expresamente para encontrarte con el arte.

Por eso te digo, para mí cualquier espacio es bueno mientras haya gente a la que puedas aportar algo. Aquí te podría hablar de facebook, otra plataforma que, aunque virtual, es para mí una potentísima herramienta de difusión. El caso es acercarse a la gente, presentar tu punto de vista y que se genere este intercambio. Esto es el éxito.

También me fascina introducir el arte donde hay ausencia de él. En esta exposición me he encontrado con gente que no suele ir a exposiciones de pintura, pero sin embargo conocen las películas que representan mis cuadros y sintonizan con la versión pictórica que he hecho, con lo que al final acaban comprando el cuadro.  Esto es generar mercado.

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